La reciente cuenta pública del Gobernador de la Región de Los Ríos dejó en claro que el 2023 fue
un año complicado. La paralización de obras emblemáticas debido al aumento de costos ha sido
un duro golpe en el empleo y crecimiento, con más de 15 mil millones de pesos en proyectos
detenidos, como el cuartel de Bomberos de Malalhue, el Retén de carabineros de Mariquina,
entre otros. Esta situación refleja no solo una crisis de gestión, sino también una grave falta de
previsión y control en la administración regional.
El discurso del presidente Boric, que prometía apoyo y una verdadera descentralización, ha
quedado en palabras vacías. En lugar de recibir el respaldo hay un clima adverso hacia los
gobiernos regionales. Es cierto que el “caso Corporaciones” ha influenciado, pero, hay una deuda
de campaña, en la transferencia de competencias, donde ha habido nulo avance.
El Gobernador puso una alerta, la necesidad de mejorar los procesos de control dentro de la
administración regional. Con un presupuesto que ha crecido de 58 mil a 72 mil millones de pesos,
el más alto en los últimos 15 años, la gestión eficiente y transparente de estos recursos se vuelve
más crucial que nunca. Sin embargo, la capacidad de manejar este presupuesto de manera
efectiva está en seria duda, especialmente cuando consideramos la paralización de obras y la falta
de resultados tangibles en áreas críticas, como la seguridad y el empleo.
La encuesta de FACEA UACh reveló que la seguridad y el empleo son las principales
preocupaciones de los ciudadanos. Sin embargo, estos temas apenas recibieron atención en la
cuenta pública regional. Existe evidencia empírica de la falta de políticas públicas regionales
enfocadas en la reactivación económica, porque no solo se trata de reactivar los proyectos
públicos, sino también de fomentar iniciativas privadas que puedan generar empleo y dinamizar
la economía local. El Estado no genera empleo, es el privado y principalmente las Pymes las que lo
generan. La ausencia de estas políticas ha contribuido a la alta tasa de desempleo y ha limitado el
crecimiento económico. Además, la ciudadanía lo menciona y resalta, inseguridad es un problema
grave, con el narcotráfico expandiéndose en las poblaciones y aumentando la sensación de
inseguridad urbana entre las familias.
Esta desconexión entre las prioridades de la gente y la agenda del gobierno regional es
preocupante y alerta sobre la necesidad de una mayor sensibilidad y respuesta a las demandas
reales de la población.
Henry Azurmendi
Ex Intendente
Candidato a Gobernador Región de Los Ríos
Fotografia : elnaveghable.cl